lunes, 30 de marzo de 2009

Tres Guajiros en la Habana (VII)

Y así empezó un día mas en la Habana de los tres guajiros. Nos fuimos directo a una parada, sin saber todavía a donde iríamos, pues nos sobraba el tiempo, ya en la parada , me acordé que teníamos cerquita el Acuario nacional, y siempre me había gustado ese lugar, les dije a los muchachos si querían conocer el Acuario y efectivamente, acertaron con la cabeza. Con gritos, con risas de nerviosismo y guajiradas nos encaminamos al Acuario, pero una vez más se nos olvidaba que comenzaba el periodo especial, y cuando llegamos pa mi que los peces, los delfines y hasta la famosa foca Silvia, que en paz descanse, estaban en cuarentena con sueros puestos, estaba cerrado, y así decía un cartel, (típico de nuestro país los carteles), cerrado hasta próximo aviso debido a la salud de los animales, imaginamos que sería que algún animalito estuviera enfermo o lo que anteriormente dije, estaban con sueros puestos sustituyendo su dieta con polivitamínicos, no lo dudo.

-¿Y que hacemos ahora flaco?
-Bueno compadre la Habana no solo es esto, veremos a donde vamos.
-¿Vamos al zoológico?, dijo Julio
-Venga, vamos al Zoológico, eso esta lindísimo, y compraremos chocolate, ahí venden unas africanitas- dije yo emocionado.
-Si dale que yo quiero comprar pa llevar.
-A ver quien coño lleva el maletín este compadre, porque ya yo estoy reventado (andábamos con el maletín, ya que pensábamos que nos íbamos ese mismo día, y si no salíamos con el maletín Juan Carlos se daría cuenta que nos seguiríamos quedando, esa fue una cruz que cargamos todo el viaje)
-Yo lo traje hasta la embajada. Dijo Julio.
-Y yo cuando llegamos a la Habana. Dijo Bruno de vivo.
- Si pero quién se lo ha jamado hasta el Acuario fui yo, y no lo cargo mas, pues estoy reventado, así que cójanlo ustedes o se queda aquí.

Así mismo fue, le tocó el turno a Bruno quien lo cargo como a un niño malcriado que llora mucho y hay que cargarlo pa que se calle, de allí pal camello.

Dios mío, ¿quién ha cogido un camello a las 12 del día?, Santo Dios, eso sí es la cara del periodo especial.

Llegó el camello aquel , que ya habíamos tenido la oportunidad de probarlo, pero pa mí que cada vez estaban más salvajes, estaba llenito de estudiantes de secundaria, que relajo había allí dentro y Bruno con el ruso a cuestas.

Abrió la boca el camello y pa dentro, que relajo, pa mi que hasta cocotazos cogimos, había un relajo armado, que nos dios por reírnos, y dejarnos llevar por aquella turba de no sé que era aquello, era un mezcla de demonios con ángeles, era una mezcla de olores ricos, era una mezcla de todo tipo de respiración, de alientos, peste a boca, de voces, de pestes, ufff en fin era el infierno de Dante pero en la Habana.

Ya arriba del monstruo, empezó un tipo a gritar, que pasaran el menudo

-Arriba los que no han pagao.
-El del maletín que no se haga el bobo y que pase el pasaje.

El pobre Bruno no sé como haría pa sacarse el dinero del bolsillo con el maletín aquel, y todos diciéndole que acabara de pagar , sino el camello no despegaba.

-Dale mijo no seas descarao si ocupas hasta tres pasajero con ese maletín.
-Oye guajiro, acaba de pagar ¿qué te crees?, ¿qué esto es un caballo?
-Caballero que llegamos tarde a la escuela acaben de pagar.

Y a todas estas el pobre Bruno buscándonos pa que lo ayudáramos, pero créanme que si podíamos unirnos aunque sea unos metros, éramos magos, aquello era una masa compacta que ni palante ni pa tras, ni pa arriba, ni pa abajo, estábamos en el sitio que Dios nos puso y de allí, no podíamos ni movernos, solo se podía mover las lenguas pa apurar al guajiro a que pagara.

El pobre Bruno al fin y a duras penas, pudo sacarse su menudo, y pasar el dinero, pero eso no paró ahí, el dinero no llegó al conductor, y el tipo empezó a gritar de nuevo que acabara de pagar el Bruno.

-Ya yo pague chofe.
-El pago ya.
-Se cogieron el dinero
-Descarao, devuelvan el dinero del pobre muchacho, que se ve que no es de aquí. Otra vez nos descubrían.
-De aquí no me muevo si no me llega el dinero.

Tanta jodedera por diez centavos coño, y estoy seguro que el petróleo o gasolina de esa cosa estaba ya pagada, pues llevaba mas de lo que le cabía.

Así estuvimos como 20 minutos, un calor, que ya yo creía desmayarme, un tipo le dio por encender un cigarro, y a fumar todo el mundo, aquellos muchachos de secundaria se empujaban y aquella masa compacta se movía como una ola de mundial de futbol, yo maldecía el momento de haberme montado ahí y todo por unas africanitas.

Hasta que se escuchó como un ronquido de un dinosaurio, y.....

-Al fin.
-Ya arrancó esto.
-Abran las ventanillas que a alguien se le fue un tornillo.
-Caballero hay desodorante en Galiano.

Pa que seguir contando los minutos eternos del camello, quienes son cubanos y lo han montado saben que me quedo corto con estas descripciones.

Nos bajamos en el dichoso Zoológico, al fin habíamos llegado a nuestro primer destino de turistas. El Zoológico.

-Wow que lindo esta esto compadre.
-Nunca pensé que pudiera estar aquí.
-Bueno caballero, primero veamos los animales y después compramos las africanitas
-Está bien, pero ¿alcanzaremos africanitas?
-Compadre Bruno que aquí en la habana hay africanitas como gorriones en Camagüey. (Recuerdos de mi infancia)
- Bueno ok entonces vamos a ver los animales.

Aquí no me extenderé mucho solo les diré que vimos los sobrevivientes de la fauna. Llegamos a la jaulita de un mono bien grande que es muy famoso por sus payasadas, (les hablo del zoológico viejo), y empezamos a mirarlos, les digo a mis amigos que no nos acerquemos que este mono tira caca (mierda), y el Bruno no me creía, la advertencia estaba hecha, tan de suerte se puso, que esta vez no tiró caca, pero si le soltó un pedazo de aguacate podrido, que le manchó toda la ropa, y pa que decirle de la risa de todos los que estaban allí, incluyéndonos a nosotros dos, él pensaba que era la ropa nada mas, y estuvo como una hora más, con un pedazo de aguacate en el pelo, pedazo de aguacate que les diré como fue descubierto.

Ya en la cola pa las africanitas, tremenda cola por supuesto, solo daban una cantidad por persona, no recuerdo cuantas eran, el caso que habíamos marcado dos veces, pa aunque sea llevarnos algunas, por supuesto que también habian policias cuidando la cola, y ya en la segunda vuelta, se formó un despelote por culpa de un colado, el tipo se metió detrás de nosotros.

-Oye ese descarao se coló.
-Oye policía sácalo que no va ahí.
-Ese tipo esta colao.
-A ver a ver ¿quién es el colao aquí? (dijo el policía)
-Ese tipo ese, tipo
-¿Pero qué tipo?
- Ese el que esta detrás del que tiene el aguacate en la cabeza.

Aquello se fue abajo, al punto que a nadie le importo el tipo colao, todos miraban al Bruno y él como si con el no fuera, hasta que nosotros muertos de la risa le dijimos.

-Bruno límpiate el pelo que tiene un pedazo de aguacate.

Así fue como nos dimos cuenta de los restos de aguacate en la cabeza del Bruno, pero por fin habíamos comprado nuestras africanitas. Decidimos a irnos ya de vuelta y ver cómo le decíamos a Juan Carlos que nos quedaríamos una noche más.

Cansados, extenuados, bien hambrientos ya, íbamos en la guagua rumbo a 12 y malecón, y como siempre Julio de vigilia, para decirnos

-En estaaa.

Continuará.

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